sábado, 12 de noviembre de 2016

Doctor Johan Leuridan Huys, su vida





Un publicación del Diario EL COMERCIO. 
 Lunes 3 de junio del 2013

Johan Leuridan

Sacerdote de la Orden de Predicadores, filósofo, teólogoy editor gastronómico.
 Soy belga, nací en la ciudad de Brujas el 24 de setiembre de 1937. Hice casi todos mis estudios en el colegio San Javier (de los padres jesuitas), en Amberes, y los estudios superiores en la Universidad de Lovaina, con los padres dominicos.
Me gusta él fútbol y en el Perú soy hincha de Alianza Lima. Mi mayor virtud es la tenacidad; mi mayor defecto, ser demasiado reservado. Cuando era estudiante admiraba a los grandes misioneros de los siglos anteriores, como Francisco Javier.
 “No es suficiente cocinar bien, también hay que publicar estudios”
 Carlos Batalla

El doctor Leuridan es reconocido como uno de los mejores editores gastronómicos del mundo, con 20 premios internacionales del Gourmand World Cookbooks Awards y 73 libros de cocina peruana editados hasta hoy. Este año han aparecido dos nuevos libros y piensa publicar ocho más en lo que resta del 2013.
 El doctor Leuridan ya es tan peruano que ha sido nombrado miembro honorario de la Academia  Peruana de la Lengua, y cuando regresa a Bélgica se siente un extraño. "Hasta tengo problemas con el idioma", confiesa el decano de la Facultad de Ciencias de la Comunicación, Turismo y Psicología de la Universidad de San Martín de Porres y reciente doctor honoris causa de la Universidad San Marcos.

_ ¿Cuándo y en qué circunstancias llega usted al Perú?
 Fue en marzo de 1968, por una invitación de los dominicos, Yo me había preparado para ir a África. Había terminado mis estudios de filosofía y teología en Lovaina pensando en hacer vida de misionero en el ex Congo belga, entonces Zaire; no obstante, una rebelión allí terminó en una masacre de sacerdotes y religiosas. Ya era muy difícil ir a esos territorios.

_ ¿Qué es lo primero que hizo al llegar?
 Me pidieron colaborar con la Universidad de San Martín de Porres; sin embargo, antes tuve que aprender bien el idioma y ambientarme.
 Empecé en 1969 a enseñar un curso y luego obtuve una cátedra por concurso. Hasta que en 1986 el rector Ricardo Nugent me pidió asumir el decanato de la Facultad de Ciencias de la Comunicación, donde había graves problemas. Nunca pensé en ser decano, mi única intención era enseñar.

_ ¿El perfil actual del universitario ha cambiado con respecto al de otras décadas?
 En los años 70, estaba todo muy ideologizado y eso influía fuertemente en todas las universidades nacionales y parcialmente en las privadas. La ideología marxista-leninista, y después la maoísta, sufrió un duro revés con la caída de la antigua URSS. Esto llevó a un cambio progresivoi de mentalidad, resurgió el liberalismo en los años 90 y luego menos sido testigos del fortalecimiento de la filosfía de la posmodernidad, en que la persona ya no cree en nada.

_ Umberto Eco declaró hace unos días en España que la universidad europea tiene dos problemas graves: el exceso de alumnos e Internet, que reemplaza al docente.
 Es que en Europa existe hoy una inclinación universitaria por la práctica en detrimento de la investigación; tradicionalmente era todo lo contrario. Internet tiene influencia en muchos países, y en el Perú la enseñanza virtual está creciendo, pero no hay una ley que la regule.

_ ¿Còmo fue su paso de hombre religioso y académico al de exitoso editor gastronómico?
 Tiene su origen en mi familia. Mis padres estaban muy interesados en la gastronomía y nos llevaban a buenos restaurantes en varios países europeos. La gran cocina era la francesa, pero uno aprendía de los diversos gustos de las comidas, los nombres de platos, insumos, plantas, todo eso queda en uno. Claro que cuando entré en el convento me olvidé de todo eso.

_ ¿El peruano conoce bien su propia cocina?
 Al llegar al Perú me di cuenta de que había una cocina muy interesante, pero pocos escribían sobre ella, con excepción de Bernardo Roca Rey, Mariano Valderrama y otros. Se me ocurrió, entonces, en una conversación con Charo Olivas Weston empezar a publicar. Dije: “Acá hay algo imortante que los propios peruanos no lo saben o no lo difunden”.
Me queda claro hoy que no es suficiente cocinar bien, también hay que publicar estudios y darlos a conocer al mundo.

_ El escritor argentino Martín Caparrós ha dicho que en el Perú “hay platos simples, sin combinaciones ni elaboraciones”; en otras palabras, que nuestra gastronomía no es de primera. ¿Usted qué opina?
 Que no es verdad. No hay comida más compleja que la peruana, debido a la inmensa biodiversidad del país. De región en región, son diferentes las comidas. Falta quizá sofisticarla, mejorarla.

_ ¿Cómo se sofistica una comida?
 Trabajando mejor el uso de los diferentes elementos para dar el gusto. En la cocina se experimienta mucho. El problema es que ahora hay un conflicto entre esa comida tradicional y la nueva comida industrial, la cual en mi opinión no es comida, es pura química.

_ ¿Qué piensa de la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable para Niños, Niñas y Adolescentes?

Estoy a favor, aunque se podrían mejorar ciertos aspectos. Creo que el problema no es de publicidad, sino de que aceptemos que la comida chatarra hace daño. La ley señala ese daño, que está probado en el propio Estados Unidos.

“Yo aprendí los diversos gustos de las comidas, los nombres de platos, insumos, plantas. Claro que cuando entré en el convento me olvidé de eso”.
 “No hay comida más compleja que la peruana, debido a la inmensa biodiversidad del país. Falta quizá sofisticarla”.